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Conservación y seguridad vial
Finalizó un proyecto que identifica puntos críticos de cruce de fauna en rutas que atraviesan áreas protegidas de Argentina
Investigadores del CIGEOBIO identificaron puntos críticos de cruce de fauna para mejorar la conservación y la seguridad vial.
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Finalizó un proyecto que identifica puntos críticos de cruce de fauna en rutas que atraviesan áreas protegidas de Argentina
La investigación, financiada por la Fundación Rufford y liderada por la Dra. Yamila Ontiveros, permitió identificar sectores de alto riesgo para la fauna y los conductores en las Rutas Nacionales 150 y 76, que atraviesan el Parque Provincial Ischigualasto y el Parque Nacional Talampaya. Los resultados aportan información clave para el diseño de medidas de conservación y seguridad vial.
Las colisiones entre vehículos y fauna silvestre constituyen una de las principales causas de pérdida de biodiversidad a nivel mundial y representan, además, un riesgo para la seguridad de quienes transitan por las rutas. Sin embargo, en Argentina aún no existe un sistema nacional que permita cuantificar de manera sistemática los atropellamientos de fauna.
Con el objetivo de aportar información científica para abordar esta problemática, concluyó el proyecto “Caracterización de los puntos de cruce de mamíferos a lo largo de rutas que atraviesan áreas protegidas en Argentina: una herramienta clave para la conservación”, financiado por la Fundación Rufford y desarrollado por la Dra. Yamila Ontiveros, becaria posdoctoral del CONICET e integrante del Centro de Investigaciones de la Geósfera y la Biósfera (CIGEOBIO, CONICET–UNSJ).
La investigación se llevó a cabo en las Rutas Nacionales 150 y 76, que atraviesan dos áreas protegidas de gran importancia para la conservación de la biodiversidad: el Parque Provincial Ischigualasto, en San Juan, y el Parque Nacional Talampaya, en La Rioja.
Más allá de los atropellamientos
Aunque los animales atropellados son la evidencia más visible del problema, detrás de cada evento existen patrones de movimiento y sectores específicos utilizados por la fauna para desplazarse y cruzar las rutas.
Por esta razón, el estudio no se limitó a registrar atropellamientos, sino que buscó comprender cómo y por dónde se mueven los animales, cuáles son los factores ambientales que influyen en esos movimientos y qué sectores presentan mayores probabilidades de interacción entre fauna y vehículos.
“Las rutas son infraestructuras fundamentales para el desarrollo regional, el turismo y las comunidades locales. El desafío consiste en generar herramientas que permitan reducir sus impactos sobre la fauna sin comprometer la conectividad vial”, explicó Ontiveros.
Un extenso esfuerzo de monitoreo
Entre abril y septiembre de 2025 se instalaron 90 cámaras trampa a lo largo de ambas rutas, acumulando más de 2.600 días-cámara de monitoreo continuo.
El relevamiento permitió obtener 1.056 registros correspondientes a 16 especies de mamíferos y cinco especies de aves. Entre las especies registradas con mayor frecuencia se encontraron el guanaco, el zorro gris, el ganado vacuno y el burro.
Como complemento, se colocaron collares GPS en animales domésticos para rastrear sus desplazamientos y determinar los sectores con mayor frecuencia de cruce.
Resultados relevantes para la conservación
A partir de la información obtenida se elaboraron mapas de calor que permitieron identificar los sectores con mayor actividad de fauna y los puntos con mayor probabilidad de cruce.
Los análisis mostraron que estos sectores se caracterizan por presentar mayor productividad vegetal y proximidad a asentamientos humanos, factores que podrían estar influyendo en la presencia de animales cerca de las rutas.
Asimismo, se detectó que animales domésticos como burros y caballos utilizan frecuentemente las banquinas y la calzada durante la noche, una situación que incrementa el riesgo de accidentes viales.
Entre los hallazgos más destacados se encuentra el registro del yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi), un felino del que existen escasos antecedentes para la región. Su detección aporta nueva información sobre la distribución y el uso del paisaje por parte de esta especie.
El estudio también documentó ejemplares atropellados de loro barranquero (Cyanoliseus patagonus), especie considerada amenazada en Argentina.
Por otra parte, se observó que gran parte de la señalización preventiva relacionada con fauna presente en algunos sectores estudiados ha desaparecido debido a factores como el viento, actos de vandalismo o robo, dejando sin advertencias adecuadas áreas de alto riesgo.
Transferencia de resultados y vinculación con organismos de gestión
Como parte de las actividades de cierre del proyecto, se encuentran en elaboración informes técnicos destinados a la Dirección Provincial de Ischigualasto, la Administración de Parques Nacionales y la Dirección Nacional de Vialidad.
Estos documentos incluirán recomendaciones para la reinstalación de señalización específica, la identificación de sectores prioritarios para la gestión y la implementación de programas sistemáticos de monitoreo de fauna atropellada.
Además, se desarrollaron materiales educativos dirigidos a visitantes y turistas de las áreas protegidas, y se realizaron actividades de capacitación con guardaparques para fortalecer el registro y reporte de incidentes vinculados a fauna silvestre.
Próximos desafíos
A partir de los resultados obtenidos, el equipo de investigación busca ampliar el monitoreo en articulación con la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable de San Juan. Para ello se utiliza la aplicación EpiCollect desarrollada por la Secretaría en el marco del proyecto "Bajá un Cambio", que permite a la ciudadanía registrar atropellamientos de fauna desde dispositivos móviles.
Esta estrategia de ciencia ciudadana permitirá ampliar significativamente la cobertura espacial del monitoreo y generar información de gran valor para identificar los sectores más problemáticos de la red vial provincial, contribuyendo tanto a la conservación de la biodiversidad como a la seguridad de los conductores.
Datos destacados del proyecto
Período de muestreo: abril–septiembre de 2025
Área de estudio: Rutas Nacionales 150 y 76 (San Juan y La Rioja)
Cámaras trampa instaladas: 90
Esfuerzo de monitoreo: más de 2.600 días-cámara
Registros obtenidos: 1.056
Especies registradas: 16 mamíferos y 5 aves
Financiamiento: Fundación Rufford
Instituciones participantes: CIGEOBIO (CONICET–UNSJ), CONICET y organismos de gestión ambiental y vial

Áreas de mayor actividad de fauna silvestre registradas a lo largo de la Ruta Nacional 150 y la Ruta Nacional 76. Las áreas en rojo indican los sitios con la mayor concentración de registros de animales.

Trayectorias de movimiento del ganado obtenidas mediante collares GPS colocados en dos individuos. El mapa destaca un sitio específico de cruce de ruta y los recorridos utilizados con mayor frecuencia por los animales.

Yamila Ontiveros, investigadora principal y directora del proyecto, instalando una cámara trampa durante las actividades de trabajo de campo.

Zorro gris (Lycalopex gymnocercus) registrado por una cámara trampa junto a una señal de tránsito al borde de la ruta.

Burro sobre la calzada de la Ruta Nacional 150 durante la noche, ilustrando el riesgo potencial que representan los animales domésticos en libertad para la seguridad vial.

