Cada 6 de noviembre, la Argentina celebra el Día de los Parques Nacionales, una fecha que recuerda el gesto fundacional de las áreas protegidas del país. Ese día de 1903, el explorador y naturalista Francisco Pascasio Moreno, conocido como el Perito Moreno, donó al Estado nacional tres leguas cuadradas —unas 7.500 hectáreas— en la región del lago Nahuel Huapi, en la Patagonia, con el objetivo de que fueran conservadas como parque natural de uso público.
Aquella donación fue el punto de partida del Parque Nacional del Sud, creado en 1922, y posicionó a la Argentina como pionera de América Latina en la creación de áreas protegidas. En 1934, la Ley 12.103 dio un paso decisivo: creó la Administración de Parques Nacionales y los parques nacionales Nahuel Huapi e Iguazú.
Hoy, el sistema conserva muestras representativas de las ecorregiones del país, desde la selva misionera hasta los glaciares patagónicos, y resguarda una enorme diversidad de especies de flora y fauna.
San Juan forma parte de esa red. El Parque Nacional San Guillermo, creado en 1998 y con 166.000 hectáreas en plena cordillera, es la zona núcleo de la Reserva de Biosfera San Guillermo, designada por la UNESCO en 1980, que se extiende entre los 2.800 y los 6.100 metros sobre el nivel del mar. A él se suma el Parque Nacional El Leoncito. La provincia también cuenta con el Parque Provincial Ischigualasto que, junto con el Parque Nacional Talampaya (La Rioja), integra el sitio Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2000.
Para la comunidad científica, las áreas protegidas son además espacios de referencia para estudiar y monitorear los ecosistemas a lo largo del tiempo. En esta fecha, el CIGEOBIO, centro de investigación del CONICET y la UNSJ, se suma a la conmemoración de un legado que, a 123 años de aquel gesto, sigue siendo una herramienta clave para el cuidado de la biodiversidad.